Quieres disfrutar más la comida?
USA CUBIERTOS PESADOS Y MESAS REDONDAS
El libro 'Gastrofísica. La nueva ciencia de la comida' explica cómo las condiciones en las que comemos afectan a nuestra percepción. Descubre por qué tomamos zumo de tomate en los aviones y la luz roja mejora el vino
A los españoles nos va la gresca, pero cuidado, el barullo puede influir negativamente en nuestra percepción de los sabores. Por eso, en los aviones consumimos tantos zumos de tomate y Bloody Mary: el zumbido ensordecedor del aparato hace que nuestra capacidad para degustar los sabores disminuya, salvo en el caso del umami que contiene el tomate, por eso nos resulta mucho más atractivo este cóctel que un gin-tonic desaborido a causa del mismo estrépito.
Lo cierto es que todavía hay mucha gente que se empeña en concebir el acto de saborear como un milagro que no puede ser explicado a través de estudios científicos. Pero, cuando nos llevamos un trozo de filete de la boca, el grado de placer no solo está determinado por la calidad de la pieza y la pericia del cocinero. También lo hacen infinidad de factores externos que juegan con nuestra materia gris: la forma del plato, el peso del tenedor, la música ambiental, el color de las luces, el precio, el ambientador, el lugar donde se come o el nombre de la persona que lo ha braseado. Y así, ad infinitum.
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