EL FILÓSOFO TZVETAN TODOROV REDEFINE LA PINTURA HOLANDESA DEL SIGLO XVII
Vermeer, el dios de las pequeñas cosas

Tzvetan Todorov en su última visita a España para presentar 'Elogio de lo cotidiano'. (EFE)
Peio H. Riaño05/05/2013 (06:00)
Cuando los pintores hicieron bello lo que no es y la vida cotidiana, prosaica y accidental se convirtió en protagonista, un pescado en un plato dejó de ser la comida de los apóstoles. Cuando un pescado en un plato dejó de ser comida de evangelistas, la pintura volvió a nacer para hacer de lo profano el centro de la nueva oración artística. Cuando lo cotidiano triunfó sobre lo excepcional, los vínculos que someten la pintura a la religión desaparecieron y esa mujer que cruza un patio y esa madre que pela manzanas son tan bellas como las diosas del Olimpo.

Holanda, siglo XVII, por primera vez el tema central y organizador del cuadro ya no es la historia santa, ni los mitos griegos, no la vida heroica de los personajes ilustres, sino la vida vulgar de las personas anónimas y sus pequeñas e insignificantes cosas que tomaron como gloriosas Rembrandt, Frans Hals, Jan Steen, Gerard Ter Borch, Pieter De Hooch y, por supuesto, Johannes Vermeer.
“En la historia de la creación humana –arte, literatura o pensamiento- hay momentos afortunados en los que la humanidad se enriquece con una nueva visión de sí misma”, escribe el filósofo búlgaro Tzvetan Todorov (Sofía, 1939) en su nuevo ensayo breve, Elogio de lo cotidiano (Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores). El premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2008 reivindica la visión filosófica -más allá de la destreza técnica por la que ha sido reconocida- de una pintura que se caracterizó por el amor al mundo, la alegría de vivir y la glorificación de lo real.
Para leer el articulo de Peio H. Riaño seguir este enlace. http://www.elconfidencial.com/cultura/2013/05/05/vermeer%2Del%2Ddios%2Dde%2Dlas%2Dpequenas%2Dcosas%2D120130/- Add new comment





